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La mente, esa gran desconocida…

La mente, esa gran desconocida…

Desconocida para todos, también para mí… ¡cuántas veces he querido comprenderla, entenderla, saber cómo funciona e incluso dominarla…! y cuántas veces he creído conseguirlo…

Me apunté a cursos para aprender a aquietar la mente, para aprender a decir “stop” a esos pensamientos repetitivos que nos asaltan y nos torturan una y otra vez, me apunté a Yoga para saber relajarme y dejar que los pensamientos pasaran sin involucrarme en ellos, hice relajaciones, meditaciones,  fui  a grupos de apoyo para conocer más acerca de ella, sobre “eso” que tenemos ahí en nuestra cabeza y a veces nos dificulta tanto la vida porque no la podemos controlar y es ella la que nos controla a nosotros…  Y después de tantas y tantas experiencias y tanto curso y estudio, creo que estoy preparada para llegar a estas humildes conclusiones:

  • Sigue siendo un gran desconocida para mí
  • Empezamos a ser amigas, pero no confío totalmente en ella, ni en nuestra amistad
  • Ella es más lista que yo, y no puedo bajar la guardia nunca…
  • Aprender a entenderla es un curso que dura toda la vida
  • Hay que practicar, practicar y practicar…
  • Hay que tener claro que aún así a veces nos domina, nos empuja, nos hace creer lo que ella quiere y volvemos a caer… pero siempre, siempre hay que volver a levantarse y seguir adelante, porque cada vez que lo hacemos hemos vuelto a aprender una nueva lección de vida.

Tal vez todo esto os suene de algo o tal vez no, tal vez penséis “pero qué está diciendo ésta, no entiendo nada”, pues bien os lo voy a explicar, porque esto es  algo muy importante, y os lo voy a resumir con unos ejemplos para ver cómo funciona la mente cuando nos empeñamos en ver sólo lo negativo de las cosas…

  • Escenario: Una madre superprotectora y un poco insegura, con una hija adolescente que sale una noche de fiesta con sus amigas por primera vez. Por supuesto antes le ha hablado a la “niña” de todo lo malo que le puede pasar, de lo malo que es el alcohol, y de lo malos que son los chicos, mientras la hija le dice constantemente que ya lo sabe y que confíe en ella. Cuando se va, la madre se siente terriblemente mal, le da por pensar que le va a pasar todo lo malo que puede pasarle, sobre todo con las noticias que se ven últimamente en la tele… si es que no debería haberle dejado salir… y ya como la llame al móvil y no se lo coja, se echa a llorar, arma un drama y es capaz de ir a la policía si el marido no lo impide y la tranquiliza. Como no va a dormir, se queda levantada esperando e imaginando ella sola una serie de desgracias que le estarán pasando a la cría y que ella nunca se podrá perdonar à  ¿os suena de algo? A que conocéis a alguien que lo ha sufrido??? . Por supuesto, en el 99% de los casos, la chica vuelve a casa a la hora pactado o igual un poco más tarde o más pronto, y no ha pasado nada de nada… al menos, nada de lo que la madre se había imaginado. Y es que en vez de pensar que se va a divertir, que va a conocer gente maja, que va a aprender una nueva experiencia, que igual conoce a un chico maravilloso que la trata bien y la va a querer mucho, o sencillamente que va a empezar a descubrir el mundo por sí misma y va a empezar a madurar aunque a veces tenga que sufrir para aprender, porque todos lo hemos hecho… en vez de pensar eso, o nada que sería mejor, nos torturamos en adelantar acontecimientos que no podemos controlar, cuando lo mejor sería aprovechar esa noche para salir o ver la tele tranquilamente, irte a la cama como siempre, descansar… y a la mañana siguiente preguntarle a ella qué tal le ha ido, simplemente. El final hubiera sido el mismo, pero se hubiera vivido “ese” momento bastante mejor de lo que vivió con tanta preocupación y sufrimiento, ¿no?
  • Escenario: Un joven que vive lejos de sus padres vuelve a casa a celebrar la Navidad con ellos. Es hijo único y los padres le echan mucho de menos, y esos días lo pasan genial. Pero cuando se va en el avión empieza una odisea para ellos, que no paran de pensar e imaginar que: podría tener un accidente el avión, y encima con ese tiempo tan malo que ha salido, si es que no tenía que haber venido para dos días, podríamos haber ido nosotros, si es que  para qué se fue tan lejos a vivir, pobre, siempre solo, lo mal que lo pasará, y ahora esta paliza de viaje para trabajar mañana que  va a estar hecho polvo, no se merece esto, si es que se podía haber llevado algo de comida de la que ha sobrado, no va a tener tiempo de hacérsela él,  cómo no nos hemos dado cuenta, qué malos padres somos¡¡¡¡

Y mientras, el hijo, va tranquilamente dormido en el avión descansando, llega a casa, les manda un mensaje de que ha llegado y se va a dormir, que mañana será otro día. No ha pasado nada, pero ellos han sufrido como si hubiera pasado de verdad y esa noche son ellos los que no duermen  por el estado tan agitado en el que se encuentran.

Y como estos ejemplos podríamos poner mil, porque son cosas que a todos nos han pasado alguna vez. Todos hemos tenido días de bajón en que sólo vemos lo malo, en que todo nos parece negro y en los que no nos damos cuenta de que también hay cosas buenas a nuestro alrededor y que también tenemos mucho por lo que dar las gracias … y es que todo ello es relativo,  hay que aprender a relativizar y ver el lado positivo de lo que tenemos porque una mente positiva, abierta hay que trabajarla constantemente, y si constantemente vemos lo negativo y nos recreamos en ello una y otra vez, quejándonos constantemente  y pensando que somos los más desgraciados del mundo, estamos alimentando ese negativismo para que se afiance en nuestro cerebro y sea una espiral que no nos deje ahogue cada vez más.

Dale una razón a tu mente, por mínima que sea,  para ver lo negativo de tu mundo,  y todo lo positivo desaparecerá por arte de magia. Si no somos capaces de reflexionar un poco, de pararnos y de ver la situación un poco desde fuera,  no seremos capaces de ver todo lo bueno que tenemos delante de nuestras narices y no podemos apreciar en ese momento.

A mí me encanta esa frase de Tagore:

“Si lloras porque no puedes ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas”

Y es que siempre hay tiempo para ver el sol y para ver las estrellas… y disfrutar de las dos cosas.

Por supuesto que la vida no es tan fácil como quisiéramos, pero tampoco es como decían antiguamente: que hemos venido a este mundo sólo a sufrir, NO.  Me niego a aceptarlo, y aunque hubo épocas en que casi me lo llegué a creer del todo, ahora soy consciente de que me gusta el día y el sol, y los días templados para disfrutar de la naturaleza, pero también necesito la noche para descansar y la lluvia para que limpie el aire que respiro, riegue los campos y llene los ríos y embalses.

No sé si somos pesimistas por naturaleza, o por costumbre, pero sé que a la mente se le puede enseñar a enfocarse en una cosa u otra, y también se le puede ayudar a detenerse y no pensar en nada para así descansar.

Esta semana tuve una clienta que probaba la REFLOXOLOGÍA por primera vez y, al final de la sesión me dijo que no era fácil conseguir lo que yo había conseguido en esa hora: fue capaz de relajarse de tal forma que no pensó en nada, y sólo se dedicó a disfrutar de las sensaciones que le producía ese masaje en los pies. Salió descansada, tranquila, y feliz de haber conseguido algo que tanto le costaba lograr en el día a día… y es que la Reflexología es un poderoso aliado para ayudarnos a aquietar la mente, a relajarnos y a armonizar todo nuestro universo interior…  ¿te parece una buena razón para probarla?

Gracias por leerme.

 

Reflexología podal

 

2 Comentarios

  • Hugo Publicado el 1 marzo, 2018 7:38 pm

    Felicidades, muy interesante.

    • María José Publicado el 3 abril, 2018 10:16 am

      Muchas gracias por haberte tomado el tiempo de leerlo y apreciarlo. Saludos desde Soria, con mis mejores deseos de salud y armonía para tí.
      Maria José

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