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EL PODER DEL AGRADECIMIENTO.

EL PODER DEL AGRADECIMIENTO.

Últimamente mi vida está cambiando a un ritmo vertiginoso, y con ella, estoy cambiando yo… para mejor por supuesto, pero llevo ya un tiempo preguntándome por qué los seres humanos nos complicamos tanto la vida nosotros mismos, con todo lo que ya de por sí tenemos a nuestro alrededor que no podemos controlar y que nos hace la vida más difícil de vez en cuando.

Y es verdad, nadie nos dijo que la vida iba a ser fácil, nadie nos dijo que podríamos tener todo lo que soñábamos de pequeños y nadie nos dijo que la muerte siempre está a nuestro lado, recordándonos que ese es nuestro final para todos: ricos, pobres, famosos, guapos, feos, listos y tontos. Aún así, nosotros mismos en vez de disfrutar de la vida que se nos ha regalado, que tenemos por delante y que es nuestra misión aprovechar al máximo, lo que muchos hacemos o hacen es intentar destruir al prójimo, ponerle la zancadilla, tener envidia del que tiene suerte, alegrarse de las desgracias del vecino… y tantas otras manifestaciones que sólo generan malestar, odio, rivalidad y rencor entre nosotros.

Todos los días podemos ver programas en la televisión de gente insultándose unos a otros, que hablan con rencor, sin respeto y que aparentan no tener mucha  educación … y por supuesto tampoco les importa… ni a ellos ni a sus millones de seguidores que disfrutan de esos programas.

Todos los días podemos escuchar a políticos, que deberían luchar por los derechos y la calidad de vida de todos los ciudadanos, descalificándose e insultándose entre ellos y pocos saben conservar la calma, respeto y educación que ellos más que nadie, deberían promover.

Todos conocemos vecinos que siempre hablan mal de otros, o niños que se ríen de otros niños por ser diferentes a ellos,  padres desquiciados que van corriendo constantemente y que tratan a sus hijos de malas maneras en la calle gritándoles por pequeñas cosas sin importancia, y por supuesto también al revés, niños consentidos y maleducados que gritan a sus padres para conseguir lo que quieren…  ¿os suena algo de todo esto?

¿qué pasa con esta sociedad, qué estamos haciendo mal? ¿no os lo habéis preguntado alguna vez?. Yo en mi cambio vital y después de mucho analizar todo esto y mucho más, he optado por practicar “El poder del Agradecimiento”, porque otra cosa no puedo hacer por cambiar el mundo, así que intentaré cambiar yo. Os lo explico:

Yo recuerdo mi infancia con carencias materiales pero con mucho cariño, con nostalgia, con melancolía… y supongo que muchos de los niños de ahora no serían capaces ni de imaginarse aguantando vivir como nosotros lo hicimos, pero aquí estamos, sin ninguna secuela y con una buena base de educación y respeto, como mínimo a nuestros mayores, a nuestros profesores, con unos valores adquiridos muy importantes que todavía cultivamos y todo ello sin tener muchas cosas materiales en aquella época que nos tocó vivir, en la que no irnos de vacaciones nunca, era una cosa normal, en la que no tener calefacción en casa tampoco era tan raro, en la que tener una televisión en blanco y negro era un lujo y cuando tuvimos dos canales para poder cambiar de programa era un superlujo. Y de todos esos pequeños lujos (la tele, el tocadiscos, tomar una Fanta compartida con tu hermano un día especial de fiesta, o recibir una muñeca en Reyes) estábamos y seguimos estando AGRADECIDOS, ¿o no?

Cuando lo que tienes es lo que necesitas para vivir y nada más… sabemos ser agradecidos y sabemos ser felices por ello:

Personalmente yo me siento agradecida por haber tenido un hogar donde vivir 7 personas con 3 habitaciones y 1 solo cuarto de baño para todos. Sin calefacción, pero con brasero, y con mantas, muchas mantas para dormir.

Agradecida porque nunca pasé hambre en mi niñez, nunca nos faltó leche y muchas galletas María para desayunar, unos buenos platos calientes para comer y cenar y en Navidad, hasta langostinos y polvorones para comer. Y broncas, muchas broncas entre nosotros pero también risas, muchas risas y buenos momentos compartidos.

Agradecida porque en mi casa teníamos radio y tocadiscos para escuchar música, y cuando tuvimos tele veíamos todos juntos “La casa de la pradera” o “Curro Jiménez”.

Agradecida porque siempre tuvimos ropa para vestirnos, nos la pasábamos de unos a otros según íbamos creciendo, y mi madre nos hacía jerséis de punto y faldas a la moda.

Agradecida porque siempre tuvimos libros y lapiceros para ir al colegio, y para estudiar lo que todos quisimos estudiar.

Agradecida porque teníamos agua para bañarnos, aunque al principio mi madre tenía que calentarla en unas ollas… hasta que años después, nos pusieron el calentador de agua y podíamos utilizar la ducha calentita… eso sí que era un lujo.

Ahora cuando miro atrás, siento de verdad que debo estar profundamente agradecida por aquello que tuve en mi niñez, por aquello que tuve en mi adolescencia, porque todo ello fue gratis para mí, yo no pagué nada por tenerlo y lo tenía, y además cada vez iba teniendo más y más cosas, más y mejores cosas, hasta la televisión pasó de ser en blanco y negro a ser en color, llegamos a tener teléfono en casa, y las cenas y comidas de Navidad eran abundantes y llenas de dulces para todos. Y todo con el esfuerzo de nuestros padres que trabajaron para que pudiésemos tener todo eso y pudiéramos disfrutarlo. ¿no es motivo suficiente para estar agradecida?

 

 

Volvamos al tiempo actual: ya no concebimos una casa sin calefacción, ¿no? Al menos en Soria, todos o casi todos la tenemos, y tenemos luz, internet, ordenador, varias televisiones, la nevera llena, varios móviles por casa, iPad, cámara de fotos, microondas, lavavajillas, lavadora, secadora… vacaciones anuales por España o incluso al extranjero, clases extraescolares para los pequeños… y eso sin pertenecer a la clase alta ni mucho menos.

Y en cambio ahora, ¿estamos agradecidos por lo que tenemos? ¿damos las gracias alguna vez por lo que poseemos? o más bien ¿nos pasamos el día quejándonos por lo que nos falta y no tenemos? O deseando que nos toque la Lotería para poder tener esto o aquello que nos hará más felices… Y esperando que llegue ese momento en que los niños se hagan mayores para poder disfrutar más de nosotros, o a jubilarnos para disfrutar de tiempo libre, o….  Hay tantas cosas que se pueden esperar siempre, que nunca dejaremos de esperar si esa es nuestra meta, y mientras tanto nunca disfrutaremos de lo que tenemos AHORA en nuestra vida que seguro que es mucho. Mira a tu alrededor, mírate a ti unos minutos, y mira lo que tienes… como mínimo tienes una Tablet, un móvil o un ordenador donde estás leyendo estas palabras que yo he escrito, y también tienes el sentido de la Vista para verlo, y también tienes una educación recibida gracias a la cual sabes leer estas palabras, y seguramente estarás en una silla, sillón, sofá o en la cama… sigue mirando a tu alrededor y verás cuántas cosas tienes para dar GRACIAS a la vida por tenerlas. Y es que no todo el mundo las tiene, no todo el mundo tiene una casa, ni mucho menos un ordenador, ni todas las personas que pueblan la tierra han tenido una educación, no todos saben leer, incluso hay gente que tiene todo eso y más, pero es ciego y no puede ver lo que tú estás viendo, o hay gente que teniendo todo eso tiene algo más, tiene una enfermedad que no le deja disfrutar de todo esto que tú y yo tenemos.

Así que te propongo un ejercicio poderosísimo que te hará mucho bien a ti y a todo el que te rodee: aunque sólo sea por una hora, por un día, por una semana, por un mes, o por toda una vida… tú decides el tiempo que quieres dedicar a este hermoso reto que te traerá más alegrías que penas, y que te reportará mucho bien: – da las gracias por todo lo material que tienes, por todo lo que eres, por todo lo que has conseguido, por todo lo que te han dado o regalado, por toda la naturaleza que te rodea, por todo lo que se te ocurra… por todo puedes dar las GRACIAS, por todo puedes y debes ser y estar verdaderamente agradecido, porque piénsalo… todo lo que tienes, podrías perderlo.

 

1 Comentario

  • Edgardo Publicado el 14 junio, 2018 1:51 pm

    Un excelente artículo y bastante aconsejable.
    Saludos

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